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Alimentación con plantas silvestres
La lista de plantas silvestres
comestibles es enorme, muchas de ellas, ahora consideradas silvestres y
malas hierbas, fueron cultivadas durante siglos para la alimentación
humana. No obstante, la naturaleza también posee poderosos venenos, y
ante la duda es mejor abstenerse. En este punto conviene aclarar que en
ocasiones el veneno de una planta se concentra sólo en una parte de
ésta. Los tubérculos de las patatas son comestibles, mientras que sus
frutos son venenosos.
Por otra parte, la identificación de
las plantas silvestres es una habilidad que necesita ser practicada.
Muchas plantas se consumen cuando son jóvenes, y su aspecto puede
diferir bastante del que muestran cuando son adultas. Para reconocerlas
con seguridad es necesaria una observación y un estudio a lo largo de su
ciclo vital
Se calcula que en Europa hay unas
10.000 especies aptas para consumo humano. Muchas de ellas tienen poco
valor nutritivo, por lo que debemos concentrarnos en reconocer las de
mayor valor nutritivo, mayor distribución y abundancia.
Partes
comestibles de las plantas
Raíces y tubérculos: son las partes
subterráneas de las plantas, por lo que deberemos escarbar para
recolectarlas. Si no son fáciles de arrancar escarba alrededor y haz
palanca con un palo
Hojas y tallos: Se recogen cuando son
jóvenes, de color más pálido que el resto de la planta, ya que suelen
ser más tiernos. No las desgarres ni las marchites en los
desplazamientos. En ocasiones pueden ser algo amargos, en ese caso
cambiaremos el agua (teñida de verde) y las coceremos de nuevo.
Frutos: Los frutos secos son los más
nutritivos y ricos en proteínas. También los frutos carnosos, como las
moras o los arándanos son una importante fuente de alimento en la
naturaleza. Las semillas y granos pueden molerse y mezclarse con agua
como las gachas o tostarse. Debemos f¡jarnos en que las espigas de
cereales no lleven cornezuelos (unas protuberancias negras en forma de
judía) ya que son alucinógenos y extremadamente venenosos.
Las cortezas: las cortezas interiores
de algunos árboles, como determinadas especies de pinos, han sido
empleadas en épocas de hambruna para hacer una especie de pan
Precauciones
a la hora de la recolección
Si no se conocen las plantas con
seguridad hay que evitar:
Las que tiene ácido cianhídrico,
delatado por un olor como a almendras o melocotones amargos. El laurel
cerezo (Prunas laurocerasus), originario de Asia Menor, pero ampliamente
cultivado como ornamental en parques y jardines contiene este ácido.
Podemos olerlo aplastando una de sus hojas
Las que al probarlas resulten muy
ácidas, ya que pueden contener ácido oxálico. Algunas plantas
consideradas comestibles o utilizadas como condimento contienen ácido
óxalico en pequeñas cantidades, pero en caso de desconocimiento hay que
desechar las plantas.
Algunas savias lechosas son muy
venenosas, conviene desecharlas.
Aunque las planta sea
comestible, las hojas marchitas, secas o estropeadas se evitaran siempre,
ya que pueden producir ácido cianhídrico.
Desecharemos también todos los frutos
divididos en cinco segmentos que no conozcamos.
Las plantas que tienen pelillos en el
tallo y las hojas a veces son irritantes para las mucosas y el tracto
digestivo por lo cual prescindiremos también de ellas.
Prueba de
comestibilidad
Si nos encontramos perdidos en una
zona de la cual no conocemos la vegetación, numerosos autores
recomiendan una prueba de comestibilidad para asegurarse de que una
planta es comestible.
Antes de realizarla debemos
asegurarnos de que la abundancia de esa especie justifica el riesgo.
Nunca debemos saltarnos ninguna parte del proceso ni tampoco acelerarlo.
Obviamente, sólo un miembro del grupo realizará la prueba:
Antes de nada comprobaremos que
no se ajusta a las características anteriores y que no está parasitado.
Acto seguido frotaremos con la planta
machacada o con su jugo en la cara interna del brazo. En caso de que
resulte irritante o produzca cualquier tipo de molestia la desecharemos
enseguida.
Después probaremos la planta, pero
cuidadosa y lentamente, esperando un intervalo de tiempo entre cada
parte de este proceso. Primero pondremos un trocito sobre los labios y
esperaremos un rato. Si no hay ningún tipo de reacción lo colocaremos en
un ángulo de la boca, luego en la punta de la lengua y después debajo,
siempre después de esperar unos segundos. Si se produce algún tipo de
molestia descartaremos la planta enseguida. El paso siguiente es
masticar un trocito.
Si no se ha producido ninguna reacción
tragaremos una pequeña cantidad y esperaremos 5 horas sin comer ni beber
nada.
Si no se han producido dolores de
estómago o de abdomen, nauseas, etc. la planta se puede comer. No
obstante es mejor demasiada cantidad junta, sino dar tiempo a nuestro
estómago a que se acostumbre a ella comiendo pequeñas cantidades al
principio e ir aumentando poco a poco su ingesta
Este sistema NO FUNCIONA CON LAS SETAS.
Intoxicación por plantas
La mayor parte de las plantas
venenosas de Europa pertenecen a familias como las ranunculáceas, la
euforbiáceas y las papaveráceas. Las especies responsables de mayor
número de intoxicaciones en Europa son la cicuta mayor, que se puede
confundir con el perejil o el perifollo; el acónito, que se confunde
fácilmente con la angélica, muy apreciada para ensaladas; el eleoboro
blanco, parecido a la gran Genciana (Genciana lutea).
Si se presenta dolor de estómago
podemos ingerir gran cantidad de agua tibia o caliente. En caso de
intoxicación hay que provocar el vómito introduciendo los dedos en la
garganta o bien ingiriendo carbón vegetal.
Debemos tratar de evacuar al enfermo
al hospital y avisar a un médico. Buscaremos y guardaremos restos de las
plantas para poder identificarlas y facilitar el trabajo de los equipos
sanitarios
Debemos tener en cuenta que la
comestibilidad de una planta es a veces algo relativo Estupendos
condimentos aromáticos pueden matar en dosis altas, como el romero o la
nuez moscada. Otras plantas comestibles sólo lo son en pequeñas
cantidades, como la acedera o la aleluya (contienen ácido oxálico); y
como ya sabemos una parte de la planta puede ser exquisita y otra mortal
Hay que tener cuidado con las plantas
que crecen en prados húmedos si hay rebaños cerca, ya que podrían
transmitirnos parásitos. No se emplearán nunca en ensalada, sino
cocinadas, así evitaremos riesgos.
También existe cierto riesgo de contraer parásitos al
comer bayas que crezcan a ras del suelo, como fresas silvestres o
arándanos, si han sido contaminadas con las heces de los animales que
los transmiten
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